Durante años muchos viajeros han llevado consigo libretas para apuntar sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades...Va aquí una de ellas para consignar los apuntes al vuelo en este viajar por la vida y la educación,esos que consignan lo que da sentido a la hermosa aventura de ser humanos.

martes, 1 de mayo de 2012

UNA FECHA EN EL CALENDARIO


Miriam Zarahí Reyes Chávez


¿Por qué ha de haber un día del niño, un día de la madre, un día de la familia, un día del abuelo, un día del padre, un día del maestro? ¿Por qué un día del amor y la amistad, por qué un día de la mujer y un día del trabajo y un día de libertad de expresión?
     Cada una de estas conmemoraciones responde a diferentes contextos e intereses, a distintos fines y a singulares consideraciones para ser evocados. Sin embargo todos ellos aluden a vínculos entre seres humanos, a la necesidad de recordar y contrarrestar el olvido, a la construcción de una memoria colectiva que habita, y que busca mantenerse, en cada uno de nosotros. Recordar para no olvidar, recordar para sabernos parte de una historia y crear nuestra propia historia a partir de los recuerdos de lo que fue y de lo que puede ser. Recordar a esas personas “especiales” porque así lo marca el calendario, a esos momentos coyunturales que definieron un rumbo, que enarbolan un logro; recordar la definición de un sentimiento como el amor o la amistad. Estas construcciones culturales organizan muchas de las actividades diarias y al paso del tiempo de tanto recordar la memoria puede fallar.
     Con el paso del tiempo las efemérides van perdiendo el significado original, su esencia, su razón de ser, su razón de saberse, de inmortalizarse e incluso varias se han vuelto un “nicho de oportunidad” en términos mercadológicos -algunas nacieron precisamente bajo este interés-.
     ¿Cuál es entonces el verdadero motivo de “recordar” o de “celebrar” alguna fecha? Es más que seguir un calendario, que pensar en las compras de temporada, que hacer visitas de obligación o abrazos por compromiso.
     Significa, sí, recordar, pero para vivir y experimentar en la cotidianeidad, para reconocernos en la diversidad y la importancia de fortalecer nuestras relaciones humanas, y no por un deber, sino por una posibilidad de construirnos, de sabernos parte de lo que ocurre en nuestra vida diaria en nuestro alrededor pero sobre todo responsables de lo que acontece en nuestro interior.
     Vivir ese amor y esa emoción cada día, vivir esa lucha y ese compromiso desde que amanece y hasta que se aprecien las estrellas en el cielo; el coraje del día del trabajo; la búsqueda de la libertad de expresión; la responsabilidad y la alegría del día del niño; el cariño del día de la madre; la solidaridad del día de la familia; el aprecio del día del abuelo, la admiración del día del padre; el reconocimiento del día del maestro; la confianza y la pasión del día del amor; la fraternidad y complicidad del día de la amistad; la defensa del día del trabajo y ejercer el día de la mujer.
     Las fechas del calendario son para ser vividas y no sólo recordadas; el recuerdo se puede perder, las acciones se pueden aprender, nuestra cotidianidad se llena de sentido y lo importante de ser humanos puede ser heredado de generación en generación.


Fotografía tomada de http://inspiracion-artistica.blogspot.mx/2010/11/el-tiempo-se-lleva-todo.html