Durante años muchos viajeros han llevado consigo libretas para apuntar sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades...Va aquí una de ellas para consignar los apuntes al vuelo en este viajar por la vida y la educación,esos que consignan lo que da sentido a la hermosa aventura de ser humanos.

martes, 9 de junio de 2009

PREMIO ABC, a maestros de educación básica

Mexicanos primero, una organización que trabaja en pos de la calidad en la educación en este país, lanza la convocatoria al premio ABC… me parece muy interesante.

Premio ABC, Maestros de los que aprendemos. Mexicanos Primero busca a los mejores docentes de educación básica de escuelas públicas de todo el país para reconocerlos y premiarlos con un diplomado, una computadora personal, una escultura, y una biblioteca. Inscripciones hasta el  31 de julio. Encuentra las bases de la convocatoria en: www.mexicanosprimero.org

lunes, 8 de junio de 2009

El reto de fondo: formar a la ciudadanía

Este texto lo escribí para e-consulta, periódico digital, y será publicado en la semana del 08 al 12 de junio de 2009.

Hace meses un par de chicos de la preparatoria en la cual trabajo fueron muy dispuestos a sacar su credencial de elector. Se arreglaron el cabello, se pusieron guapos. El día que les llegó el documento lo presumieron mucho a sus compañeros.

Lo interesante no vino sino semanas después. El alto valor dado a la credencial no tiene que ver con lo de elector, sino con las posibilidades de identificarse en un antro, en el cine y –a lo mejor y con un poco de suerte- en el banco cuando se cambie un cheque.

Los jóvenes con quienes realizo mi labor cotidiana y sus amigos para nada están cercanos al proceso electoral. Casi podría decir que no saben que estamos en el tiempo en el que hay que ponderar las plataformas de los partidos, los candidatos que éstos han seleccionado para presentarlos ante la ciudadanía a fin de que los “convierta en sus representantes”.

Casi ninguno tiene claridad de cuáles son las funciones de un miembro del congreso, la diferencia entre diputado y senador, cómo se establece el número de tales servidores públicos.

Han escuchado, sí, que hay un PRD, un PRI, un PAN; de otros poco saben, tal vez del Verde con su campaña efectista de la pena de muerte y que el gobierno te pague lo que no te da, pero ahora resulta que los partidos son ocho… ¿tantos? ¿cuáles?

Sí, los señores de la política son algo totalmente lejano para la juventud, a no ser que sus propios hijos sean jóvenes y ellos empiecen a entrever su carrera política.

Me he preguntado por qué, claro que lo he hecho. Creo que hay muchas posibles respuestas, reducirlas a una sola sería algo por demás simplista.

Sí creo que influya mucho que socialmente lo que tiene que ver con la política y los partidos está fuertemente deslegitimado. Los políticos carecen verdaderamente de credibilidad ante la población.

Yo crecí escuchando de la corrupción e inmoralidad de los políticos y cuarenta años después sigue siendo algo presente en los comentarios a mi alrededor.

También es cierto que en el proceso electoral del año 2000 se le apostó al cambio y los resultados del primer gobierno de alternancia fueron nefastos, los viejos vicios continuaron presentes y la torpeza del presidente provocó más hilaridad que respeto en la ciudadanía.

Y hablando de ciudadanía, ésta se reduce al pago de impuestos (sí, porque del IVA nadie se salva, al menos) y al famélico ejercicio del voto cada 3 años (o más si los calendarios locales son una montaña rusa). No hay una estructura real de participación y vigilancia ciudadana.

Creo que en eso de los jóvenes que no se dan cuenta siquiera de las elecciones, de que votan porque sí o por mera simpatía al posible tlatoani en turno hay una gran responsabilidad de las instituciones educativas. Y en eso quisiera detenerme un poco más.

(Afirmo, no como producto de los trabajos de los investigadores consagrados a hablar de las obviedades, sino por mi experiencia de 25 años de educador, que los padres de familia envían a sus hijos a la escuela casi siempre por dos motivos primarios: que saquen buenas calificaciones y que les enseñen a portarse bien. El supuesto es que con esas dos herramientas se abrirán paso en la vida.

Ellos no esperan que sus hijos tengan formación política, que se les introduzca en una ciudadanía más consistente. Pero tampoco sus educadores, quienes se hicieron tales para transmitir conocimientos, ganarse unos cuantos pesos y tener tiempo para sus familias o para otros negocios (es cómodo trabajar sólo en la mañana o en la tarde).

Los educadores somos hijos del positivismo mexicano, que fiel a las ideas promulgadas por Gabino Barreda trató de enfocar el trabajo educativo a dar información científica, sin meterse para nada en otro tipos de asuntos que habían mantenido en interminables guerras al país, retrasando su progreso en medio de un primitivísimo desorden.

Nada de moral, nada de filosofía, nada de religión, nada de fundamentación política: esas cosas no llevan a nada y sólo provocan división, esclavitud, retroceso: esa era la consigna. La vida pública dejó de ser cuestionada por ideología y la posición fue reforzado por sistema, desde el nacimiento del Estado mexicano, con su corporativismo sindicalista y toda la historia ya sabida.

Así, hablar de política en las escuelas resultó de mal gusto. Eso podría ser un lujo para las universidades, cuyos estudiantes y académicos terminaron pagando la factura en los movimientos de los 70 y 80 del siglo pasado.

El resultado es que ni las familias, ni las escuelas introducen a la juventud en el interés por las cosas de la vida pública.

Las instituciones educativas carecen de estructuras que permitan experimentar que la democracia es algo posible, de proyectos educativos que permitan la participación real de los miembros de sus comunidades, la corresponsabilidad. Son autoritarias.

Al mismo tiempo, se viven como instituciones autorreferentes, para las cuales sólo existe su micro cosmos y no la realidad circundante: bastante tiene con mantener el orden interno y la disciplina que supuestamente garantizarían la funcionalidad de sus egresados: personas exitosas en sociedades tan fracasadas que generan cada día más pobres y en mucho un desarrollo sin sustentabilidad.

Me parece que una discusión más útil hoy por hoy que la de si se anula o no el voto es la de cómo sumar a las nuevas generaciones al ejercicio de la ciudadanía y cuál es el papel real que las escuelas han dejado de jugar al respecto: porque en ello va realmente el futuro de la construcción de cualquier proyecto de país. Esta formación es el reto de fondo.

domingo, 7 de junio de 2009

La filosofía y la escuela

Este texto tiene continuidad con la última entrada previa que publiqué en este blog. Más que una apología de la filosofía en la escuela, se trata de un acicate para los profesores de filosofía.
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David Calderón
Miércoles, 3 de junio de 2009


Radical y original es la filosofía, o no es. Es radical en la medida en que parte de las raíces y es original en tanto nos devuelve a los orígenes. Como en ninguna otra empresa intelectual, la filosofía tiene que introducirnos a lo pensado a través de repensarlo nosotros mismos.

Una clase de filosofía -en cualquier nivel educativo- o es un reto gozoso, o se convierte, con su falsa fidelidad repetitiva a autores, metodologías y enfoques, en la más conmovedora de las traiciones.

La semana pasada comenté con usted la decisión de las autoridades educativas mexicanas de hacer explícita la inclusión de la filosofía en el bachillerato, a propósito del activismo del Observatorio Filosófico. Quiero insistir en la conclusión:

La carga de la prueba recae ahora sobre la "comunidad filosófica de México", con obligación de reformarse a sí misma para que la bravata sobre las humanidades no acabe asegurando asignaturas para un grupo de titulados de bajo rendimiento y casi inexistente motivación.

Ante la posición que compartí en la anterior columna, recibí un voluminoso grupo de mensajes a mi correo electrónico. Algunos me exhortaban a ser más preciso, muchos coincidieron en su mala experiencia en la prepa y la esperanza de cambio a partir de esta modificación, otros no coincidían conmigo en la buena voluntad de los involucrados -el Observatorio, Székely, la Conaedu, o de plano los tres- y todavía, en pleno ejercicio de libre expresión pero con prejuicio, hubo quien me espetó que escribí lo publicado "...porque seguramente eres economista del ITAM".

Sólo para el registro, dejo constancia de que estudié licenciatura y maestría en filosofía en la UNAM, en la gloriosa Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria; que ahí mismo he tenido el privilegio de ser académico -filosofía de los siglos XVII y XVIII- y que igualmente me tocó en la vida ser profesor de preparatoria para las asignaturas de lógica, ética y doctrinas filosóficas.

Es una contradicción que cuando a duras penas sobreviven o se toleran los programas de filosofía para niños en la educación básica, haya un riesgo de restauración en la educación media superior en México.

Los principales impulsores de la pedagogía contemporánea han reconocido que la introducción al pensamiento filosófico debe ser lo más temprana posible.

El punto crítico es el siguiente: la filosofía debe ser un cultivo explícito de nuestra natural curiosidad, de nuestra capacidad de discernimiento y diálogo, del cuestionamiento propio y a los demás.

Los esfuerzos en filosofía para niños no se dirigen a tener pequeños declamadores de citas platónicas o aristotélicas, sino a reconocer la radicalidad de la pregunta: ¿por qué el tiempo no recorre hacia atrás?, ¿cómo sabemos que otro está viendo lo mismo que yo?, ¿puedo ser compasivo sin ser injusto?

Ahora pongamos en contraste esa heroica tarea -propiciar que el filo del pensamiento infantil no sea mellado por los miedos, rutinas e imposiciones de los adultos- con la trayectoria del profe de filosofía de prepa. Sus maestros han insistido, y el propio currículum de licenciatura lo refuerza, en convertirlo en investigador.

"Conoce los textos, cítalos con propiedad, compara las tesis", le insisten. Es bueno ser foucaltiano o habermasiano, es chafa ser analítico o marxista. La clase es frontal, autoritaria... máximo es interrogatorio o análisis de texto. Aunque discrepes del titular, dale el avión y escribe lo que quiere que pienses... mas, en el ensayo final preséntate como su discípulo, su continuador casi. ¿Y a qué horas se prepara uno para ser maestro? Con una clase de didáctica de la filosofía, que en general nadie quiere -ni el titular, ni los alumnos.

Se llega luego a la preparatoria: el profesor piensa, ingenuo, que es "por mientras", en lo que consigue una beca para la maestría en el extranjero, o una oportunidad en el instituto; en lo que de veras acaba la tesis, sólo un rato antes de dar clases en licenciatura.

¿No recuerda usted los fatídicos libros de Gutiérrez Sáenz? Invitaciones a la catatonia y el coma profundo, especialmente en manos y boca de profesores sin garra.

Los profes más vivos se cambian al bando de la anarquía didáctica: su clase es "de platicar de la vida", ver películas cada sesión o soltar enigmáticas sentencias, supuestamente profundas y con ganas de escandalizar a los jovencitos más impresionables.

No soy economista del ITAM, pero a mí los filósofos de este país, parafraseando a Nietszche, para convencerme, me tienen que cantar mejores canciones.

David Calderón, Director General de Mexicanos Primero.