Caminar, vivir, compartir...

Durante años muchos viajeros han llevado consigo libretas para apuntar sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades...Va aquí una de ellas para consignar los apuntes al vuelo en este viajar por la vida y la educación.

Al andar se va haciendo el camino y uno lo siente y lo piensa y lo quiere compartir...

Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir sus Notas en el camino.

domingo, 29 de marzo de 2009

Cuando los nombres no nos son suficiente

Crecí escuchando de mis mayores que los niños bien (y por ende la "gente bien") no se refería a los demás con sobrenombres, ni mucho menos se dedicaba a poner apodos.

Ya han pasado muchas lunas de ello. Sigo escuchando eso de la incorrección de apodar a las personas, de sobrenombrarlas. Y creo que puede llevar mucha razón: porque he sido testigo de cómo al jugar con el nombre de una persona le ha sido puesto otro con el cual se le ha tratado de humillar, de denigrar.

Pero también con el tiempo he ido descubriendo que muchas veces las palabras que utilizamos para nombrar a alguien dejan de ser suficientes, no nos alcanzan, porque necesitamos otras que renueven los vínculos que con ellas tenemos, que nos permitan hacernos cómplices, compañeros, pertenecientes unos a otros.

Creo que es por eso que cuando encontramos a alguien a quien amar tendemos a dirigirnos hacie él o ella con un sobrenombre muy nuestro, muy íntimo, inexpresable con el simple nombre de pila... Bendita sea nuestra posibilidad comunicativa, que podemos lograr también en el lenguaje las condiciones para lo íntimo, lo sagrado del encuentro profundo con otra persona.

Por eso entiendo que en comunidades como las de los religiosos muchos de ellos tengan un alias y suelan hallarse muy a gusto con él como sucede en muchas familias con los hijos-hermanos.

Y creo que me gusta esta oportunidad que nos dan las palabras: la de crear complicidades al nombrarnos...

lunes, 23 de marzo de 2009

DE CRISIS Y CAMBIOS DE ESCUELA

Este texto lo escribí como artículo para el periódico poblano Síntesis, aparecerá en la semana del 23 al 27 de marzo.


En nota publicada en El Universal el 23 de marzo próximo pasado, se advierte de uno de los efectos de la crisis, que ya viene en camino: la movilidad escolar que será provocada por la falta de dinero en los hogares.

Según allí se consigna, distintos actores de la sociedad señalan que posiblemente entre un treinta y cincuenta por ciento de familias que pagan por la educación tienen ya que negociar con las escuelas a las que asisten sus hijos las formas en las que cubrirán sus compromisos de pago. Para los meses de julio y agosto –presumiblemente- habrá un éxodo de las escuelas de mayor al menor costo de colegiatura e inscripción. Tal vez la matrícula en escuelas públicas aumentaría un diez por ciento.

Este fenómeno sucedió en la crisis del ’95: y es que cuando es tiempo de austeridad, hay que hacer lo que se debe, aunque no sea de mucho agrado. Me parece que no está de más, para situaciones como éstas, que quien deba hacer un movimiento de escuela tenga en cuenta algo más que el costo mensual cuando se decida por una nueva oferta educativa.

El resultado de la prueba PISA, aplicada a alumnos de bachillerato de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) 2006 llama fuertemente la atención en contra del mito desarrollado en las décadas finales del siglo pasado: que la educación privada es mejor que la pública. Partiendo de condiciones socioeconómicas similares, en México los alumnos de bachilleratos oficiales tienen mejores resultados que los de particulares al menos en 21 puntos (Véase el informe PISA sobre México). Por cada buena escuela particular hay varias “patito” en espera de más alumnado.

Si esto es así, habrá que plantearse muy bien si la institución a la que se pretende ingresa tiene condiciones adecuadas para el proceso educativo: número de profesores, calidad de las actividades extracurriculares que ofrecen, infraestructura educativa como laboratorios, bibliotecas, etc., participación en actividades académicas de niveles regionales, estatales; resultados obtenidos en pruebas como enlace o pisa y la forma en la cual prepararon a sus hijos para ellos, los proyectos que hacen los estudiantes y que provocan algún conocimiento.

No menos importante será detectar cuál es la política escolar respecto de los padres de familia, la forma en la cual la escuela se hace presente en la comunidad, colonia o barrio en la cual está presente.

Si una institución no puede mostrar toda esa información, seguramente habrá que ponerla de alguna forma bajo sospecha.

De esta forma, la crisis podría ser incluso una posibilidad de crecimiento educativo, lo cual no depende de si la escuela es de pago o no, sino de la calidad que tenga.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Insomnio

Insomnio: terrible, fascinante… Fascina porque la demasiada vida que en las cosas que día a día verdaderamente nos mueven, energizan, dinamizan, aguzan los sentidos la vigilia diurna no nos es suficiente.

viernes, 13 de marzo de 2009

free blogger, unámonos

La censura, la eterna censura, quiere ahora extender su manto oscuro sobre esta vía de libre opinión y tránsito de ideas, pensares, sentires que es la blogósfera... Unámonos a la campaña de free blogger... http://mangasverdes.es/2009/03/11/free-blogger-ayudemos-a-los-bloggers-italianos/

Cielo abierto


Cielo abierto...

Claridad, vitalidad, alegría que mueve, provoca, lanza y nos hace sentir con la sangre batiente, regalo humano, muy humano...

domingo, 8 de marzo de 2009

Aunque suene trillado: ¡gracias mujeres!

Sí, hoy es día internacional de las mujeres. Sé que suena trillado, pero no quiero terminar la jornada sin ser agradecido, porque muchísimas de las cosas buenas que me suceden tienen que ver con ellas: esposa, hijas, amigas, compañeras de trabajo... Soy bendito entre las mujeres, como muchos otros, aunque confieso que muchas veces no las entiendo.